Mujer, con todo y Furia, Ocúpate de tus Asuntos!

Enojada
No es un secreto que las mujeres estamos muy, muy enojadas. ¿A quién le gusta ser definida como inferior por naturaleza? ¿A quién le puede gustar tener que atarse a un hombre como solución para aligerar su carga por haber nacido mujer? La cuestión no es si estamos furiosas o no, el asunto es que hacer con esa rabia. Algunas mujeres se vuelven “súper competentes”, horrendamente aplastantes. Otras se vuelven seductoras y crueles. Otras más pueden ser “ultra femeninas” e inertes. Hay quienes se vuelven dependientes de los productos de belleza, el alcohol o tienen sobrepeso. Se desahogan haciéndose daño. La mujer deprimida se asegura que todos a su alrededor sufran y la mártir desahoga su ira en el sacrificio y el sufrimiento, controlando a los demás a través de inducir sentimientos de culpa. Aún otro tipo de mujer es la chismosa que expresa su profundo coraje hablando mal de todas las mujeres – pero raramente de los hombres. Al atacar casi a todas las que la rodean, cree que podrá ganarse la aprobación masculina.
Todas intentan sacudirse la imposición del hombre, de la cultura del Macho, permitiendo que la cólera dirija sus vidas. Nos es maldad, sino simplemente hacer lo que pueden para sobrellevar una sociedad que nos define como inferiores y niega cualquier salida sana para manifestar la rabia que produce lo injusto de su situación.
En el fondo predomina el sentimiento de que algo o alguien determinan el rumbo de nuestras vidas. Lo cual es cierto en la medida en que solo ponemos atención en lo que los demás quieren o exigen de una, o lo que queremos o exigimos de los demás, mientras que se descuida el poder que radica dentro de cada una, en primer lugar para sanarse internamente, y en segundo para manifestar todo el potencial del cual cada mujer es capaz. Al respecto quiero referirme a unos pensamientos de Charlotte VM Ottley, presidenta y directora ejecutiva de la empresa C. Ottley Strategies, LTD., quien es citada por Donald Trump en su libro “Así llegué a la Cima”.
“Ocuparse de los asuntos propios tiene muchos significados, pero el punto esencial es que nunca vas a poder ocuparte bien de nadie más hasta que no pongas en orden lo tuyo. A lo largo de los años he descubierto que, además de aplicarse a los negocios o al ambiente social, unos cuantos principios acerca de ocuparte de sus asuntos propios resultan invaluables.
Si no lo haces tú, alguien más lo hará.
No busques problemas, de todos modos los encontrarás.
Si pones atención en los asuntos de los demás, ¡quien se ocupará de los tuyos?
La venganza implica una enorme pérdida de tiempo, es agobiante y una vez consumada obtendrás poca satisfacción.
Sé sincera contigo misma, siéntete orgullosa de ello y compártelo.
Guarda tus asuntos para ti misma y más que hablar, escucha.”
Sobra decir que con estas pocas palabras la señora Ottley refleja la sabiduría del camino que siguió para llegar al éxito. Por eso me atrevo a proponer, Mujer, con todo y furia, ¡Ocúpate de tus Asuntos! Atiende primero lo que duele en ti, sana y deja atrás la rabia. Me atrevería a decir que es el primer escalón en la escalera del éxito, dentro y fuera de internet.

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